2.- PROBLEMAS Y PERSPECTIVAS DEL COMERCIANTE

 

   Los problemas considerados por los comerciantes como más acuciantes e importantes son: los derivados de la presión fiscal (media de 4,8 puntos sobre 5), el empobrecimiento de la clientela (media de 4,19) y la ausencia de una ley del comercio (media de 4,18). Por el contrario, los percibidos como menos importantes son los derivados de la presión ejercida por los proveedores (media de 2,49 puntos sobre 5), la falta de liquidez para hacer frente a los gastos y costes (2’69 puntos) y la falta de formación de los comerciantes (media de 3,25 puntos).

    Sin embargo, bajo esta aparente homogeneidad en las percepciones se esconden valoraciones muy diferentes para los distintos problemas según el nivel de estudios que posea el comerciante. Así, destacan los siguientes (véase el cudro 5.5.):

1) Existencia de demasiados establecimientos para el tamaño de la clientela.

2) Grado o nivel de agresividad de las grandes superficies comerciales.

3) Valoración de la presión fiscal que se soporta, incluyendo la implantación del Impuesto de Actividades Económicas.

4) Dificultad para obtener recursos con los que modernizar la tienda o local.

5) El precio del suelo.

6) Dificultades de pago por falta de liquidez.

    El cuadro 5.5. muestra que los comerciantes con estudios universitarios son los que conceden un menor valor a los problemas de falta de liquidez, presión fiscal, exceso de oferta y agresividad de las grandes superficies. Por el contrario, los individuos con estudios de bachiller y universitarios sobrevaloran el problema del precio del suelo con respecto a los que no tienen estudios o sólo primarios. Los comerciantes con menor nivel de estudios son los que tras la presión fiscal citan a la agresividad de las grandes superficies como principal problema.

    Si se considera la edad del comerciante, observamos que las anteriores conclusiones siguen siendo válidas, aunque para algunos problemas se observe una mayor dispersión en sus valoraciones. En particular destacan tres problemas a los que los comerciantes otorgaron valoraciones significativamente diferentes (mayor desviación en las respuestas): el nivel de agresividad de las grandes superficies comerciales, el precio del suelo y la falta de formación del comerciante.

    Este último problema no aparecía cuando se contemplaba el nivel de estudios. Como se observa en el cuadro 5.6, el grupo de individuos mayores de 55 años es el que presenta las menores valoraciones a los problemas, mientras que los comerciantes con edades entre los 31 y 37 años presentan las más altas. Esto implica que los dos grupos citados difieren de forma importante entre sí a la hora de valorar las diversas problemáticas.

    Por otro lado los más jóvenes son los que perciben, entre todos los intervalos de edad, la falta de formación como problema fundamental para la supervivencia de sus negocios, aunque no debemos olvidar que también son los que mayor nivel de formación y estudios poseen. Por otro lado, los peor formados son los que más temen a la agresividad de las grandes superficies, perteneciendo preferentemente, al intervalo de edad que va desde los 46 a los 55 años.

    La antigüedad en el negocio es una característica importante del perfil del comerciante. El número de comerciantes con una antigüedad inferior a los 6 años desciende conforme aumentan los niveles de edad (gráfico 5.1), mientras que asciende si la antigüedad es superior a esos 6 años. Casi la cuarta parte de los comerciantes (23’9%) tienen más de 46 años y una experiencia en el negocio superior a los 14 años. Este porcentaje se ve levemente superado por los comerciantes con edades inferiores a los 38 años y una antigüedad no superior a los 6 años (25’4%). Es decir, casi el 50% de los comerciantes o son jóvenes con poca experiencia o son mayores con veteranía en el sector (cuadro 5.7). Llama la atención el hecho de que para todos los niveles de edad, el porcentaje de comerciantes con antigüedad entre 7 y 13 años es aproximadamente el mismo.

    Con respecto al nivel de formación, también podemos observar un patrón definido. El 24,1% de los comerciantes poseen una alta antigüedad (mayor de 14 años) y un bajo nivel de estudios, frente al 38% que teniendo la misma antigüedad poseen estudios medios y superiores. Conforme se desciende en antigüedad, aumenta el peso de los comerciantes con estudios. Aunque los datos no permiten descubrir tendencias claras, creemos que la incorporación de nuevos empresarios más formados facilitará a medio y largo plazo que los conocimientos de base que reciben en las instituciones de educación (enseñanza profesional, universidad, etc.) y los que se adquieren con la experiencia sirvan para mejorar el panorama formativo de los comerciantes de nuestra región.

    Respecto de las perspectivas de futuro de las empresas, conforme aumenta la antigüedad, se reduce el porcentaje de empresarios dispuestos a mejorar en el negocio y aumenta el de aquellos que optan por el abandono. Como puede verse en el gráfico 5.2, el 83,3% de los comerciantes más noveles desean mejorar, porcentaje que desciende al 69,6% en los veteranos (antigüedad superior a los 22 años). Por el contrario, sólo el 52% de los más jóvenes plantean el abandono, porcentaje que sube hasta 14,1% entre los más antiguos. La perspectiva de consolidar presenta una pauta muy regular a lo largo de los diferentes niveles de antigüedad, con un máximo del 23,2% para los que están en el negocio entre 7 y 13 años y un mínimo del 15,9% para los que están menos de 3 años.

    Si consideramos las cinco zonas en las que se ha dividido la Región de Murcia, la edad media y antigüedad en el negocio para cada una de ellas es muy parecida a la media regional, no existiendo variaciones que puedan considerarse importantes. Sí hay, sin embargo, diferencias zonales respecto de la formación y de las perspectivas en el negocio. Como puede verse en el cuadro 5.8, el porcentaje medio de comerciantes sin estudios o estudios básicos es del 63,9%. El Altiplano y Vega Media (Zona 1), el entorno de Cartagena (Zona 2) y el Valle del Guadalentín (Zona 3) no presentan diferencias dignas de mención. Por el contrario, el entorno de Murcia capital (Zona 4) y el Noroeste (Zona 5) sí muestran porcentajes significativamente diferentes. Así, la Zona 4 tiene a un comerciante más formado, ya que presenta la proporción más alta (47,8%) en los niveles superiores de estudios. La zona del Noroeste muestra la situación contraria (y de forma más acusada), ya que el 82,1% sólo posee hasta estudios primarios.

    Respecto de las perspectivas de los comerciantes se detectan patrones diferentes según las áreas. Los comerciantes del Altiplano y del Valle del Guadalentín (Zonas 1 y 3) son los más propensos a retirarse del negocio, ya que presentan porcentajes muy bajos respecto de la mejora (60,7 y 64,5, respectivamente) y muy altos respecto del abandono. Por el contrario, los pertenecientes al entorno de Cartagena y Noroeste (Zonas 2 y 5) tienen una postura diferente, pues son los más dispuestos a mejorar el negocio. En la zona de Murcia capital y su entorno, la tendencia fundamental es a la mejora, pero su porcentaje está muy cercano a la media global. Los comerciantes de esta zona son los más interesados en consolidar su actual situación y negocio.