3.- PROPUESTAS

    Sobre el estudio realizado, presentamos estas recomendaciones orientadas a mejorar la situación del pequeño comercio y comercio especializado, incidiendo en su posición competitiva frente a las grandes superficies.

    En base a las conclusiones sobre el consumidor murciano dividimos las recomendaciones en dos grupos: recomendaciones a nivel del establecimiento y recomendaciones a nivel de los productos.

a) A nivel del establecimiento. Las acciones a llevar a cabo por los pequeños y medianos comerciantes serán:

Adquirir productos de buena calidad para presentar una mejor oferta.

Reformar el local para dar una sensación de orden, manteniendo unas condiciones de higiene elevadas, que permite localizar los productos y comparar precios de forma sencilla.

Poner etiquetas de precio a todos los productos y también en las estanterías, a la vez que se deja libertad y espacio al consumidor para que pueda observar los productos y comparar los precios, permitiendo el autoservicio de los compradores.

Establecer mayores garantías de devolución de los productos.

    Todas estas acciones entran dentro de las posibilidades de los pequeños y medianos comercios y, según las valoraciones dadas por los consumidores, son las medidas más efectivas para propiciar que los individuos vuelvan a elegir con mayor frecuencia estos comercios.

b) A nivel de los productos. Según las variables más relevantes de los compradores, los pequeños y medianos comerciantes tradicionales para mejorar su competitividad frente a las grandes superficies deben considerar:

Para los productos frescos se debe invertir en mejorar el aspecto, estética y presentación del producto.

Para el resto de alimentos y bebidas, así como en los artículos de perfumería y aseo personal, las mejoras de competitividad deben ir asociadas también a la oferta, por parte del comerciante, de marcas más conocidas y prestigiosas, puesto que ésta es la tercera variable considerada por los consumidores en la elección de estos productos.

    Tras haber presentado las recomendaciones procedentes del estudio de los compradores, queremos señalar las propuestas a realizar por los propios comerciantes, estas son de carácter interno y deben ser llevadas a cabo por el propio sector. Así, es necesario el incremento del asociacionismo comercial como medio para que el pequeño comerciante pueda obtener mejores condiciones y ser más competitivo frente a las grandes superficies. En este sentido recomendaríamos el fomento de las figuras asociativas que permiten una mayor integración del comerciante como son las cadenas voluntarias y las franquicias. Estas figuras son las más eficaces pues están basadas en factores netamente comerciales. Es conveniente, promover asociaciones de comercios cuya elección dependerá en cada caso de los problemas que traten de paliar. No es lo mismo una cadena voluntaria cuyo promotor ha de ser un empresario, que el favorecer el asociacionismo entre los comercios de una calle, plaza o centro comercial para prestar servicios comunes cuyo promotor puede ser la Administración o instituciones como las Cámaras de Comercio. No queremos olvidar un tema fundamental como es el incremento en la formación de los empresarios comerciales en temas tales como, merchandising, técnicas de venta, escaparatismo, gestión del establecimiento y atención a la clientela.

    Finalmente, hay otro conjunto de recomendaciones generales que queremos mencionar. Así, existe una elevada demanda entre los comerciantes de una mayor regulación por parte de la Administración Pública de un conjunto de disposiciones sobre: fechas de rebajas, implantación de nuevas superficies comerciales, y reglamentación sobre el comercio no sedentario entre otras medidas. Las decisiones políticas en estos aspectos, tendrán que considerar si interesa propiciar la supervivencia de comercios no competitivos con regulaciones proteccionistas, o si conviene no reglamentar nada y dejar que sea el mercado el principal impulsor de los cambios.

    Es preciso seguir profundizando en el conocimiento del sector de la Distribución Comercial en general, y particularizando en las realidades del comercio en la Región a través de estudios, investigaciones y publicaciones. Entre otras medidas es fundamental realizar un Censo de Establecimientos Comerciales que permita conocer la dimensión real y actual del sector. No sólo abarataría la realización de estudios sobre el mismo sino que también la Administración tendría un conocimiento más preciso del efecto de sus políticas.

    Es necesario plantear un conjunto de acciones coordinadas por la Administración y los empresarios para paliar los efectos que el proceso de reconversión comercial producirá en el futuro. La planificación de cursos de formación, el asesoramiento particularizado, la concesión de créditos blandos y las políticas de subvenciones condicionadas a la realización de mejoras en el establecimiento, que impliquen siempre más y mejores servicios para el consumidor, deben ser vistas como principales alternativas por parte de las instancias implicadas en este sector económico.

    Los Ayuntamientos están implicados en este sector a veces de una forma importante, ya que son los propietarios de las Plazas de Abastos y son los que regulan la venta ambulante y los mercadillos. La Administración Local debe favorecer, con distintas actuaciones, el entorno urbano y general de los comercios, sobre todo el tradicional y especializado que está ubicado en los cascos urbanos y en centros históricos. Cuestiones a estudiar pueden ser el efecto de la peatonalización excesiva de calles, la falta de una adecuada iluminación nocturna, la ausencia de aparcamientos, el estado y la pavimentación de calles y plazas y la habilitación de zonas de carga y descarga.